Audiovisual
Licencias musicales para medios audiovisuales: ¿cómo funcionan y qué derechos implican?
Entiende cómo funciona el licenciamiento musical en el audiovisual, la diferencia entre obra y fonograma, sync, máster, ECAD y quién autoriza cada uso.

En este artículo
El licenciamiento musical para audiovisual es el proceso de obtener las autorizaciones necesarias para asociar una pieza musical a imágenes en una película, publicidad, serie, documental, videoclip u otro proyecto.
En la práctica, la pregunta “¿puedo utilizar esta música?” suele esconder otras: ¿qué composición se utilizará, qué grabación, quién controla esos derechos y para qué uso debe ser válida la autorización?
Esta distinción importa porque lo que escuchamos como una sola música puede involucrar al menos dos conjuntos de derechos diferentes: la obra musical y el fonograma. Si una producción pretende utilizar una grabación ya existente, no basta con mirar únicamente quién compuso la música.
En Brasil, la Ley n.º 9.610/1998 incluye el uso de una obra en una producción audiovisual entre las modalidades que requieren autorización previa y expresa del titular competente. La legislación también reconoce derechos relacionados con los fonogramas y las interpretaciones registradas en ellos.
| Situación | Qué debe verificarse |
|---|---|
| Utilizar una composición en un audiovisual | Derechos sobre la obra musical, incluida la autorización necesaria para asociarla a las imágenes |
| Utilizar una grabación ya existente | Además de la obra, los derechos relacionados con el fonograma o máster utilizado |
| Producir una nueva grabación de la composición | El máster original deja de formar parte de ese uso, pero los derechos sobre la composición siguen siendo relevantes |
| Exhibir o transmitir posteriormente el audiovisual | También puede haber derechos de ejecución pública, que son diferentes de la autorización de sincronización |
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Entender estas diferencias antes de finalizar el audiovisual ayuda a evitar que una decisión creativa se convierta después en un problema de derechos, presupuesto o plazos.
La primera distinción: una obra musical no es lo mismo que un fonograma
Una forma sencilla de entender el licenciamiento es pensar en la música en dos capas.

| Capa | Qué es | Quién puede estar involucrado |
|---|---|---|
| Obra musical | La creación: composición, melodía y letra, cuando la haya | Autores, compositores y editorial, cuando exista |
| Fonograma | La grabación de una determinada interpretación de la obra | Intérpretes, músicos, productor fonográfico y otros titulares o representantes, según el caso |
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La União Brasileira de Compositores diferencia la obra musical —la creación en sí— del fonograma, que corresponde a la fijación de una interpretación de esa obra. Esta separación también ayuda a comprender la diferencia entre derechos de autor y derechos conexos.
Esto significa que una misma composición puede existir en varias grabaciones diferentes.
Imagina una pieza musical grabada inicialmente por su propio compositor. Años después, otro artista lanza una versión de la misma composición y, posteriormente, aparece una grabación acústica.
La obra musical puede seguir siendo la misma. Los fonogramas, no.
Por eso, elegir qué música y elegir qué grabación de esa música son decisiones diferentes dentro de un proyecto audiovisual.
¿Qué es la sincronización musical o sync licensing?
En el sector, sincronización musical, sync o sync licensing son términos que se utilizan cuando una composición musical se licencia para asociarla a imágenes.
Cuando una pieza musical vaya a incluirse en una producción audiovisual, es necesario verificar quién administra los derechos relevantes sobre esa obra y en qué condiciones puede autorizarse su uso.
No se trata solo de preguntar “¿puede utilizarse la música?”. Una autorización puede delimitar factores como:
- qué proyecto podrá utilizar la música;
- en qué medios o plataformas;
- en qué territorios;
- durante cuánto tiempo;
- en qué contexto;
- y bajo qué otras condiciones negociadas.
Por tanto, una autorización concedida para un proyecto determinado no debe interpretarse automáticamente como un permiso abierto para cualquier uso futuro.
¿Y dónde entra el máster?
Si el audiovisual utiliza una grabación ya existente, también hay que considerar el fonograma.
En el vocabulario del sector, es habitual encontrar expresiones como master rights, master use o “licencia de máster” para referirse a los derechos relacionados con esa grabación específica.
En la práctica, estos derechos pueden ser administrados por un productor fonográfico, una discográfica u otro representante, dependiendo de la estructura contractual de esa grabación.
Considera un ejemplo:
Una productora quiere incluir la grabación original de una determinada canción en una película.
Antes de utilizar la pista, necesita investigar dos cuestiones:
- ¿Quién puede autorizar el uso de la composición en ese audiovisual?
- ¿Quién puede autorizar el uso de esa grabación específica?
Por eso el sector suele hablar de los dos “lados” del licenciamiento: obra y máster.
Esto no significa que todos los casos puedan reducirse mecánicamente a “dos licencias”. Las titularidades, los contratos y las formas de uso pueden variar.
La pregunta más precisa es:
¿Qué derechos implica este uso concreto y quién puede autorizarlos realmente?
¿Y si vuelvo a grabar la música en lugar de utilizar el máster original?
Esta alternativa deja aún más clara la diferencia entre obra y fonograma.
Si una producción decide crear una nueva grabación de una composición existente, deja de utilizar el fonograma original.
Esto cambia la parte relacionada con esa grabación, pero no convierte la composición en una obra libre de derechos.
Dependiendo de cómo se desarrolle la nueva versión, también puede ser necesario considerar otros derechos relacionados con la grabación, el arreglo, la adaptación y el propio uso de la obra.
Por eso, una nueva grabación no debe verse simplemente como una forma de “evitar los derechos de autor”. Cambia la estructura del licenciamiento; no elimina automáticamente la necesidad de autorización.
¿Quién autoriza el uso de una pieza musical?
No existe una única entidad responsable de autorizar cualquier música existente.
Los derechos pueden estar administrados por diferentes personas o empresas.
Del lado de la obra pueden intervenir autores, compositores, editoriales musicales o representantes. Del lado del fonograma pueden aparecer productores fonográficos, discográficas y otros administradores de los derechos correspondientes.
Por eso, una de las etapas más importantes es averiguar quién controla efectivamente los derechos necesarios para ese uso.
Encontrar una pieza musical en Spotify, YouTube u otra plataforma no significa que esa plataforma pueda autorizar su uso en una película, campaña o video.
Del mismo modo, comprar una pista o tener acceso legítimo a la grabación para escucharla no equivale a obtener el derecho de asociarla a imágenes.
¿Qué significa que una pieza musical sea one-stop?
En el licenciamiento musical, el término one-stop suele utilizarse cuando una misma parte puede administrar o liberar todos los derechos necesarios sobre la obra y la grabación para una negociación determinada.
Esto puede simplificar el proceso porque reduce la cantidad de aprobaciones independientes.
Pero one-stop no significa “uso libre” ni autorización automática. El proyecto, el alcance y las condiciones de uso siguen necesitando una definición.
¿Cómo funciona el licenciamiento musical en la práctica?
Antes de buscar contactos o preguntar cuánto cuesta una pieza musical, cuatro preguntas ayudan a organizar el proceso.
Las cuatro preguntas antes de solicitar una autorización
| Pregunta | Por qué importa |
|---|---|
| 1. ¿Qué música se utilizará? | Identifica la obra musical y a los autores involucrados |
| 2. ¿Qué grabación se utilizará? | Define si existe un fonograma o máster específico que deba autorizarse |
| 3. ¿Cómo y dónde se utilizará? | Define proyecto, medios, territorio, periodo, contexto y otras condiciones relevantes |
| 4. ¿Quién controla los derechos necesarios? | Indica quién puede negociar y conceder realmente las autorizaciones |
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Este es un punto de partida más útil que preguntar solo: “¿cuánto cuesta utilizar esta música?”.
Después, es necesario identificar quién controla cada derecho y obtener las autorizaciones correspondientes. En el sector, este proceso de identificación y autorización suele llamarse clearance.

1. Define el uso
Antes de buscar a los titulares, la propia producción necesita saber qué pretende hacer.
Una solicitud puede necesitar indicar cuál es el proyecto, dónde se exhibirá, durante cuánto tiempo, en qué territorios, qué parte de la música se utilizará y qué función tendrá dentro de la producción.
Una campaña brasileña de corta duración y una película con distribución internacional durante varios años representan usos muy diferentes.
2. Define la música y la grabación
No basta con indicar solo el nombre de la canción.
¿La producción pretende utilizar la grabación original? ¿Una versión en directo? ¿Un remix? ¿Una nueva interpretación?
Al cambiar la grabación, también puede cambiar quién administra los derechos relacionados con el fonograma.
3. Identifica quién controla los derechos
Las composiciones pueden tener varios autores. Los derechos pueden ser administrados por editoriales. Los fonogramas pueden estar bajo el control de productores fonográficos, discográficas u otros representantes.
Antes de suponer que alguien puede autorizar el 100% de ese uso, es necesario confirmar la estructura real de los derechos.
4. Solicita la autorización
Con el proyecto al menos definido en lo básico, los titulares o representantes pueden evaluar de forma más concreta el uso previsto.
Cuanto más clara sea la información facilitada, menor será la probabilidad de que una negociación comience con premisas equivocadas.
5. Negocia las condiciones
La autorización puede considerar los medios, el territorio, el periodo, el contexto, la exclusividad y otras características del proyecto.
Por eso, licenciar una pieza musical no significa simplemente “comprar la pista”. Se trata de autorizar derechos para un uso determinado.
6. Formaliza la autorización
La licencia o el contrato correspondiente debe dejar claro qué se permitió efectivamente.
En proyectos más complejos, o cuando haya dudas sobre la cadena de derechos, también puede ser necesario un análisis jurídico especializado.
¿Cuánto cuesta licenciar una pieza musical?
No existe un precio universal para el licenciamiento musical.
El importe depende tanto de la música como del uso previsto.
Entre los factores que pueden influir en una negociación están:
- la notoriedad de la obra y de la grabación;
- el tipo de producción;
- el papel de la música dentro del proyecto;
- los medios y las plataformas involucrados;
- el territorio;
- el periodo de uso;
- la duración del fragmento;
- la escala de distribución;
- la posible exclusividad;
- y los derechos que deben autorizarse.
Una pieza musical utilizada brevemente en una producción de circulación limitada no representa necesariamente la misma negociación que una pista utilizada como elemento central de una campaña internacional.
Por eso, la pregunta:
“¿Cuánto cuesta licenciar una pieza musical?”
suele ser insuficiente.
Una pregunta más útil sería:
“¿Cuánto cuesta licenciar esta obra y, en su caso, esta grabación para este proyecto, en este territorio, durante este periodo y en estos medios?”
Cuanto antes se definan estas variables, antes podrá descubrir la producción si esa elección musical es realmente viable.
¿Dónde entra ECAD?
Es importante no confundir sincronización com ejecución pública.
ECAD actúa en la gestión colectiva de los derechos de ejecución pública musical en Brasil.
La autorización necesaria para incluir una pieza musical protegida en una producción audiovisual es una cuestión diferente.
En otras palabras:
| Pregunta | Qué se está discutiendo |
|---|---|
| ¿Puedo incluir esta música en el audiovisual? | Sincronización y otros derechos necesarios sobre la obra y, cuando corresponda, el fonograma |
| ¿Qué ocurre cuando ese audiovisual se exhibe o transmite? | También puede existir ejecución pública, según la forma de uso |
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Esto significa que un pago relacionado con ECAD no sustituye automáticamente la autorización necesaria para incluir una pieza musical en un audiovisual.
Sin embargo, después de que la música esté sincronizada en una obra audiovisual, determinadas formas de exhibición o transmisión también pueden implicar ejecución pública.
Separar estas dos cuestiones elimina buena parte de la confusión sobre el tema.
¿Qué es un cue sheet?
EL cue sheet es la ficha técnica musical de una producción audiovisual.
Documenta qué piezas musicales se utilizaron y puede reunir información como título de la obra, autores, editorial, intérprete, duración del uso, tipo de uso e identificación del fonograma.
En Brasil, esta información puede ser importante para identificar las piezas musicales utilizadas en películas, series y otras producciones y para procesos posteriores relacionados con la distribución de derechos de ejecución pública.
Es decir: el trabajo con música en audiovisual no termina necesariamente cuando la pista entra en la edición final.
La documentación también forma parte de un proceso profesional.
¿Royalty-free significa música sin derechos de autor?
No.
La expresión royalty-free se utiliza comercialmente para determinados modelos de licenciamiento. No significa, por sí sola, que la composición o el fonograma estén en el dominio público o sin protección autoral.
Lo que realmente importa es qué permite la licencia.
Una biblioteca puede autorizar determinados usos en videos digitales y establecer condiciones diferentes para publicidad, cine, televisión, aplicaciones, redistribución u otros contextos.
Por eso, “royalty-free” no debe interpretarse como:
“Puedo hacer cualquier cosa con esta música”.
Es necesario verificar si los términos de esa licencia cubren realmente el proyecto previsto.
¿Puedo utilizar 10, 15 o 30 segundos de una pieza musical sin autorización?
La legislación brasileña no contiene una regla general que permita utilizar libremente una pieza musical solo porque el fragmento tenga una duración determinada.
La Ley n.º 9.610/1998 prevé limitaciones específicas a los derechos de autor, incluidas situaciones con fragmentos de obras, pero tienen condiciones propias.
El número de segundos, por sí solo, no funciona como una autorización automática.
Por eso, frases como “hasta 30 segundos se puede” son simplificaciones arriesgadas.
En un proyecto audiovisual profesional, es más adecuado analizar la naturaleza del uso, el contexto y los derechos involucrados que suponer que la corta duración del fragmento elimina la necesidad de autorización.
¿Música licenciada, catálogo o banda sonora original?
Licenciar una pieza musical ya existente es solo una de las vías posibles para resolver la parte musical de un audiovisual.
| Vía | Qué cambia |
|---|---|
| Grabación existente | Permite utilizar una pista terminada, pero exige verificar los derechos sobre la composición y la grabación |
| Catálogo de piezas musicales disponibles para licenciamiento | Puede hacer más previsible la búsqueda de repertorio y el proceso de autorización |
| Nueva grabación de una composición existente | Retira el máster original de ese uso, pero mantiene los derechos relacionados con la obra |
| Música original para el proyecto | Permite desarrollar sonido, estructura y lenguaje musical a partir del briefing audiovisual |
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Ninguna de estas vías es automáticamente superior.
Una grabación conocida puede aportar asociaciones culturales que una composición nueva no tiene. Una banda sonora original, por otro lado, puede nacer directamente de la narrativa, el montaje, la identidad de una marca o el ritmo de una escena.
Es precisamente en este punto donde la música y el audiovisual dejan de ser departamentos aislados.
En mi proceso entre composición, producción musical y dirección audiovisual, una pregunta suele llegar incluso antes de elegir la pista:
¿Qué necesita hacer la música dentro de la imagen?
La respuesta puede llevar a una pieza musical existente, a una grabación diferente, a un catálogo disponible para licenciamiento o al desarrollo de una composición original.
Por eso, la música tiende a funcionar mejor cuando entra pronto en la conversación, y no solo como una pista provisional que hay que “resolver” después de cerrar todo lo demás en el proyecto.
Cómo elegir una pieza musical para la escena: cuatro ejemplos de escucha
Después de entender los derechos, llega la decisión creativa: ¿la música necesita aumentar la tensión, revelar un personaje, dejar espacio al diálogo o marcar un giro? Los ejemplos siguientes, de mi repertorio, sirven para probar esa función narrativa. Ninguna pista encaja automáticamente; el resultado depende de la imagen, del montaje y del contexto del proyecto.
- Kiss Of Death trabaja el deseo prohibido y una atmósfera nocturna. En un tráiler de fantasía oscura, suspense o un juego, pregunta si la voz y la sensación de ritual amplían la escena o compiten por la atención con ella.
- We’ll Last Forever articula ambición, tiempo y desgaste emocional. Para un drama psicológico o una película de moda, compara la grabación original con la Soul Session: la composición permanece, pero la interpretación y el fonograma cambian el sentido del montaje.
- Mermaids in the Ocean of Virtue es un interludio instrumental de Cuando el agua quema. Puede ser una referencia para probar una transición, la contemplación o el espacio bajo una escena hablada; observa si la textura sostiene la imagen sin exigir el primer plano.
- Oxygen: Euphoric Escape parte de una narrativa de liberación y regreso a la superficie. En una secuencia de transformación, un tráiler o una campaña, conviene identificar el punto exacto en que la energía de la pista acompaña el giro visual o lo anticipa demasiado.
Para preparar una lista breve, anota la función de la música, la entrada de la voz, el espacio para el habla y el momento de cambio de energía. Esto da a supervisores musicales, productoras, marcas y equipos de juegos un criterio de comparación más útil que “me gustó el género”.
Soy titular de los derechos de mi música y puedo recibir directamente un briefing sobre la obra y la grabación. Los enlaces anteriores son para escucha y evaluación creativa; cualquier uso en una producción depende de una autorización específica para el proyecto.
Antes de solicitar una licencia, ¿qué conviene tener a mano?
Una buena solicitud comienza con un proyecto definido al menos en lo básico.
Antes del contacto, intenta poder responder:
- cuál es la producción;
- qué música se está considerando;
- qué grabación se utilizará;
- cuál será la función de la música;
- en qué medios se distribuirá el contenido;
- cuál es el territorio;
- durante cuánto tiempo se necesitará el uso;
- y cuál es el cronograma del proyecto.
Esta información ayuda a transformar una pregunta genérica —“¿puedo utilizar esta música?”— en una solicitud que realmente pueda evaluarse.
El licenciamiento musical no necesita tratarse como una caja negra jurídica.
Cuando entendemos qué obra, qué grabación, qué uso y qué titulares están involucrados, el proceso se vuelve mucho más claro.
Este entendimiento no sustituye el análisis jurídico de situaciones específicas. Permite que productoras, agencias, marcas, cineastas y equipos creativos lleguen a la negociación sabiendo mejor qué necesitan preguntar y por qué.
Preguntas frecuentes sobre licenciamiento musical
¿Cuál es la diferencia entre sync y máster?
Sync se refiere a la autorización relacionada con el uso de la composición junto a imágenes. El llamado lado máster está vinculado a la grabación específica que se utilizará. Si el proyecto utiliza un fonograma ya existente, deben verificarse ambas capas.
¿ECAD autoriza una pieza musical para publicidad o una película?
Esa no es la función de ECAD. La entidad administra derechos de ejecución pública musical. La autorización necesaria para asociar una pieza musical a las imágenes de una producción es una cuestión distinta.
¿Existe un precio estándar para licenciar música?
No. El importe depende de la obra, de la grabación, del proyecto y de las condiciones de uso negociadas.
¿Una pieza musical royalty-free puede utilizarse en cualquier proyecto?
No necesariamente. El término describe un modelo de licenciamiento. Los usos permitidos dependen de las condiciones establecidas en esa licencia.
¿Utilizar pocos segundos elimina la necesidad de autorización?
No automáticamente. La legislación brasileña no establece una regla general que permita utilizar una pieza musical solo porque se hayan usado 10, 15 o 30 segundos.
¿Necesitas música para un proyecto audiovisual?
Si estás produciendo una película, publicidad, video u otro proyecto audiovisual, hay dos vías principales.
Si alguna música del repertorio de Guilherme Godoy tiene sentido para el proyecto, accede a Música y discografía para conocer las obras disponibles. El uso de una pista puede consultarse de acuerdo con las características de la producción, como medios, territorio, periodo y forma de uso.
Si el proyecto necesita una pieza musical creada específicamente para sus imágenes, su narrativa o su identidad, también es posible desarrollar una composición o producción musical original a partir del briefing.
Para consultar el uso de una pieza musical existente o presentar un nuevo proyecto, accede a Trabaja conmigo.
Fuentes y referencias
La información jurídica e institucional de este artículo se verificó a partir de fuentes como:
- Ley n.º 9.610/1998 – Ley de Derechos de Autor;
- Ministério da Cultura – preguntas frecuentes sobre derechos de autor;
- UBC – distinción entre obra musical y fonograma; guía de cue sheet;
- ECAD – ejecución pública y envío de la programación musical en el audiovisual.
Este contenido tiene una finalidad informativa y no sustituye la orientación jurídica específica para contratos, licencias o situaciones particulares de uso de obras musicales y fonogramas.